Hace unos días, Pablo Mancini marcó que el peronismo es la fuerza política que, en Argentina, más se está involucrando con el desarrollo web. Hace eje en la cantidad de blogs que se vienen generando desde este espacio y algunas iniciativas interesantes que funcionan como agregadores de los mismos o bien como plataformas virtuales con cierta autonomía.
Posiblemente, la lógica movimientista del peronismo le da una flexibilidad táctica a cada uno de los actores que hace posible este tipo de dinámicas. Se puede decir que inventamos la ingeniería tipo cluster, antes que la interné exista. Hace unos cuantos años, cuando construíamos poder popular meta ollas y centros culturales, sin un mango y muchísima solidaridad, una frase de un viejo compañero me quedó grabada en la memoria: “los recursos están en el movimiento”, dijo. Una suerte de “multiplicar panes y peces”, pero más del palo nacional. Los recursos (en este caso, las cosas para hacer un guiso) estaban en los barrios, en el Pueblo, si uno sabía buscar y convocaba. Esto no negaba, ni por lejos, la lucha por mejores condiciones de vida y cada vez mayores “recursos” para los humildes. Era, simplemente, una forma de entender la política en un sentido popular, democrático, no elitista.
La irrupción del peronismo en la web creo que se debe también a este tipo de lógica político-organizativa: que florezcan mil flores, el movimiento popular, la nación en armas, necesita de todas las capacidades y voluntades posibles, siempre que jueguen para este lado.

La experiencia de Militancia para la Victoria fue en este sentido por demás interesante. El objetivo de armar el sitio fue, en el marco de una campaña electoral durísima, parar la alternativa de derecha que encarnaba Macri y afianzar el proyecto nacional del Frente para la Victoria y el Presidente Kirchner en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No quiero meterme en la discusión sobre Kirchner, no porque no merezca atención (por el contrario, convoco a que la armemos), sino simplemente porque no viene demasiado al caso. Volviendo, la idea no era armar, en este cuadro de situación, simplemente un dispositivo electoral, sino generar una herramienta virtual que produzca mayor poder popular. Por eso, el hincapié estuvo puesto en la militancia como actor fundamental, desde el nombre hasta la arquitectura de la página misma. No un grupo, ni un sector, sino la militancia en su conjunto, con individuos y colectivos que aportaban con su tiempo, sus actividades, su trabajo. No recibió apoyo económico-financiero de ningún lado. Ni del Estado, ni del aparato oficial, ni de las organizaciones sociales, ni de los sindicatos, ni de la iglesia. De hecho, lo armamos con un grandísimo amigo, Guido, y mi hermano Chure, que nos dio una mano con el diseño, sin mayores recursos. Ninguno de ellos dos milita, pero estuvieron encantados de ayudar con la propuesta. Los recursos están en el Movimiento.
Después, el armado de las categorías (que terminaron siendo candidatos, legisladores y militancia) y el trabajo de búsqueda de los blogs y sitios a ser incorporados. Años de militancia habían generado redes concretas que se tradujeron en este espacio. Un newsletter que llegaba a unas 10.000 personas trajo algunos contactos más que pidieron ser sumados. Otros, como lo de los legisladores, tuvimos que rastrearlos. Creo que, dentro de todo, quedó algo relativamente respetable. La armamos un mes antes de las elecciones y más de tres mil personas entraron a verla. Un militante con dos amigos periféricos, sin recursos ni demasiado tiempo, es dificil que puedan tener ese nivel de incidencia sin esta plataforma tecnológica.
Hay algunas cosas, sin embargo, que está bueno resaltar. Notas que hicimos para tener en cuenta en los próximos proyectos con este tipo de perfil.
1) La militancia está empezando a tomar Internet como un espacio de construcción de poder. Ahora bien, todavía falta mucho que hacer. La mayoría de las organizaciones (ni hablar de l@s compañer@s suelt@s) no tienen página o blog. En los casos en que si tienen, muchas veces no son utilizadas para construír redes, sino simplemente como medios de difusión, a la vieja usanza, pero sin imprenta de por medio. Creo que sería un error poner la centralidad en este ámbito, pero la web es una importantísima herramienta (tan complementaria como necesaria) para potenciar las prácticas militantes, cualesquiera que ellas sean. De acuerdo a este análisis, para contribuir a zanjar el deficit visto, estamos con algunos compañeros dando un Curso de formación en tecnologías de la información y la comunicación a quienes nos lo solicitan. Posiblemente, en algún tiempito lo armemos más estructurado y con mayor difusión. Por ahora es más una función que cumplimos informalmente, “contra demanda”, de acuerdo a la necesidad que nos van haciendo llegar. Lo armamos desde la Cooperativa con base tecnológica Eternauta, una iniciativa que estamos pariendo para poder centralizar todos los proyectos que tenemos dando vueltas. Ya les contaré un poco más. Por cierto, quien esté interesado en el curso sólo tiene que escribir a: cooperativaeternauta@gmail.com. Es abierto y gratuito, pensado como una forma de aportar a la reducción de la brecha tecnológica.
2) La militancia, con el incipiente desarrollo web que estamos planteando, fue por lejos el actor que más información y propuestas generó en Militancia para la Victoria. La política partidaria poco entiende lo que anda pasando en este campo. Más allá de la voluntad de Eduardo Betas y Diario de Gestión (el buen sitio de armado de blogs para legisladores del país de donde sacamos varias direcciones), lo cierto es que si cada actor no internaliza el uso de la herramienta, poco sirve la ingeniería que armes. Lo mismo sucedió, en este sentido, con Militancia para la Victoria. La columna de legisladores quedó inmóvil, sin actualización alguna. Posiblemente, pocos sean concientes de la mala publicidad que esto supone. No es necesariamente una crítica a los legisladores del Frente para la Victoria. La única crítica que entiendo válida en ese sentido, es referente a los proyectos de ley que hagan y dejen de hacer. Ese es su trabajo, lo otro sería basicamente una torpeza comunicacional. En todo caso, que me disculpen quienes se enojen por mis dichos, pero resulta que los únicos intereses que defiendo son los de mi Pueblo, y si por acción u omisión creo que se los está perjudicando, me sale el gaucho matrero de adentro.
3) Por último, creo necesario encarar el armado de un espacio amplio donde podamos confluir quienes estamos pensando cosas similares en torno a Internet y las nuevas tecnologías, para generar consensos que nos faciliten la realización de propuestas concretas que tengan como eje fundamental la inclusión tecnológica, el desarrollo endógeno con software libre, y la formación de l@s compañer@s en el territorio.
