A los cumpas: los inicios (II)

Después de escribir sobre mis inicios militantes, hace algunas semanas, se me entraron a arremolinar recuerdos en la cabeza. Hacer un ejercicio de memoria siempre trae consecuencias inesperadas, nombres y caras que uno no recordaba, situaciones, olores, alguna música de fondo…

El Calamar puteando a Chacho Alvarez en la marcha por los 20 años del golpe. El peronismo descafeinado del FrePaSo, cuando, entre otras cosas, tiraron por la borda a Pino Solanas y se olvidaron de Germán Abdala. También la falta de información sobre los setentas: nada más que algún libro contradictorio de Bonasso, uno abiertamente contra de Giusanni y uno supuestamente académico de Richard Gillespie. Sino, historias familiares y de amigos, quienes veníamos de ese palo. Pero incluso así. Los compañeros disgregados y los trozos de historias sueltos, sin demasiada lógica, no daban ninguna imagen de totalidad. Supongo que solo con la victoria podremos rearmar lo ocurrido realmente. Sin condiciones históricas que lo generen, no creo que logremos dejar el naufragio.

liberación

Me acordé también del compañero de Kermarak. Martín se llamaba. Tenía una compañera que cada tanto aparecía también por el cómite zapatista. Siempre en bicicleta, porque la integridad se centraba en lo cotidiano. Mucho más con las concepciones en boga en aquel momento, un proto-contrapoder (nadie todavía lo había conceptualizado) que suponía que uno construía el socialismo en el ámbito micro-social. Las discusiones eran otras. Más allá de que siempre me consideré peronista, los armados eran muchos más flexibles, amplios. No creía, personalmente, que el peronismo fuese el centro de gravedad político para aquella etapa. Tal vez me equivoqué. Era, como todos, un resultado más de las condiciones históricas que me tocaba vivir. Tal vez no, era necesario. Al fin y al cabo, el 19 y 20 de Diciembre lo hicimos con todos estos trabajos previos, todos con perfiles relativamente similares.

Había un compa más del que no quería olvidar, sobretodo porque luego me lo crucé en diferentes ámbitos. Gustavo se llamaba. Un tipo de treinta y pico, la generación intermedia. Estuvo en el comité y recuerdo que aportaba mucho. Terminó militando en el Centro de Educación Popular Sur, que daba talleres a diversas organizaciones en una iglesia tomada de Solano, zona sur. Un buen grupo de compas.

El capítulo especificamente Zapatudo se agotó rapidamente. No creo que haya durado más de un año en mi vida (¿1995, habrá sido?) pero me introdujo en la militancia y las discusiones que iríamos dando, con distintos matices, hasta la rebelión popular del 2001, cuando todo cambio. En ese lapso irían floreciendo a lo largo y ancho de Argentina los centros culturales, las ollas populares, los movimientos de trabajadores desocupados (MTD) con el santiagueñazo, el cutralcazo y otras puebladas como hitos fundacionales, los movimientos de campesinos como el MoCaSE o el MoCaFor, los cluebes de trueques, los roperos solidarios. Espero poder ir resumiendo este proceso de forma más o menos ordenada o, por lo menos, minimamente entendible…

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