Notas sobre Liberación Digital: El Estado en la era de la información.

Apuntes (desparramados) para la discusión: Estado y Cambio Social.

Los cambios que la revolución científico-tecnológica han generado en el ámbito político (reformulación de la soberanía de los Estados-Nación) han sido acompañados de un bombardeo mediático y comunicacional que buscó ponerlo en tela de juicio como agente legítimo y necesario de organización social. La carga fue realizada por el Neoliberalismo para apuntalar la restauración conservadora que de manera exitista se paseaba por todo el globo entre los 80 y los 90.

Concretamente, la soberanía del Estado se ha regenerado bajo nuevas formas. Las tecnologías de la información y la comunicación han parido y fortalecido múltiples actores (políticos, económicos, culturales y sociales) con capacidad para definir la agenda en áreas que antes eran reservadas exclusivamente para el poder público. Esto generó una crisis en los paradigmas históricos basados en la autarquía o semi-autarquía de los Estados, como el Socialismo Real o el Estado de Bienestar. Desde los sectores populares, desde este lado del planeta, no hemos aún podido generar un nuevo paradigma histórico, aunque haya propuestas y programas por demás interesantes en varios países. El Neoliberalismo se planteó como la alternativa ganadora, aunque su propia crisis no se hizo esperar. Toda la ingeniería político-institucional armada con posterioridad a la segunda guerra mundial (de Bretton Woods al FMI) está empantanada. Todo modelo que se base en ella terminará en fracaso, para nosotros o para los otros.

Libertad

Por otro lado, existe una natural tendencia en el cyberactivismo a desechar al Estado como actor de cambio. Natural, digo, porque muchas veces se concibe la web 2.0 y la blogósfera como formas “autónomas” de organización social, basadas en una unidad por afinidades, independiente de las estructuras de corte coercitivo, centralmente las estatales.

Es dificil generar categorías que sirvan. Nada de esto es demasiado concluyente. Más bien una búsqueda que quiere interlocutores para crecer, dialogar, construir lo que se quiere.

Creo que se van vislumbrando dos o tres grandes formas de pensar las TICs en relación a la justicia social.

1ª Las TICs implican una democratización de la vida social, inherente a su arquitectura participativa, de redes. La generalización de su utilización garantizaría mejores relaciones interpersonales, económicas, culturales, políticas. La resultante de esta concepción es una práctica restringida, que no busca cambiar el status quo salvo en lo que respecta a la propagación de las nuevas tecnologías. Una concepción tecnocrática que niega la necesidad de la lucha popular y la suplanta por quimeras paralizantes. No niegan necesariamente que toda arquitectura de la información responda a una determinadas estructura de Poder. Lo que niegan es que haya que cambiar las condiciones sociales extra-tecnológicas para garantizar un esquema de desarrollo progresivo.

2ª Existen, por otro lado, quienes creen que el factor tecnológico es central para entender cualquier sociedad, pero que la tecnología no es necesariamente positiva (o negativa) sino que depende de su forma de implementación específica, bajo concretas formas de producción y apropiación de la renta.

Sin ahondar en el tema (porque es sólo como disparador que lo planteo), creo que esta última concepción implica poner la contradicción fundamental ha ser resuelta en el ámbito de la puja de poder entre los diversos actores y proyectos históricos y no en las características intrínsecas del actual cambio tecnológico.

En este marco entiendo que debemos pensar al Estado. Cómo juega el Estado en el avance o retroceso en la correlación de fuerzas de una sociedad concreta? El Estado puede ser, sin dudas, varias cosas. Herramienta coercitiva de las clases dominantes o capital social cristalizado al servicio de la Liberación.

En los países dependientes, el Estado es un arma fundamental para garantizar un modelo de desarrollo igualitario, ocupando el rol de la débil y cipaya burguesía nacional en lo que respecta a la consolidación del mercado interno, la organización de la industria y el trabajo. Sin Estado, por estos pagos, no existe inclusión posible. No existe otro actor que en nuestra historia haya logrado eso. Me parece peligroso, entonces, negar al Estado como herramienta al servicio de los sectores populares. El contrabando ideológico que el liberalismo ha logrado introducir mutó concepciones supuestamente revolucionarias, para dejar eclécticos plateamientos que niegan en los hechos el cambio. La privatización de la política se hizo con el supuesto de dar poder a la sociedad civil, contraponiendo ambos términos. El Contrapoder, nuevamente. Resulta que nuestra sociedad civil no se estructura de manera estable y participativa sin un modelo de desarrollo endógeno, basado en las fuerzas propias, en una mayor distribución del ingreso e industrialización planificada. Y ahí se hace necesario el Estado.

Los planes quinquenales fueron un verdadero avance en su momento. El IAPI y el monopolio del comercio exterior también. Pero ya no tenemos esas condiciones materiales. Han variado sustancialmente. La soberanía del Estado de la que hablamos. Debemos crear o errar. Una nueva economía, nuevas instituciones políticas. La posibilidad está, claramente. Debemos aprovecharla. La cuestión no creo que sea si Estado si o no. Me niego a obviar al Estado en este sentido, máxime cuando los pocos avances que veo en mi continente lo tienen como telón de fondo: desde Venezuela hasta Brasil, desde Bolivia hasta Argentina, con todas sus notables diferencias. Cierto es que la soberanía se ha ido delegando en diversos actores, pero nadie dice que esos actores deben ser los organismos multinacionales de crédito, contrarios a los intereses de nuestros países. El MerCoSur puede ser nuestra alternativa. Que le falta, le falta, pero va por ahí la cosa. La democratización y transparencia en la gestión pública también se puede ir resolviendo en gran parte con la utilización de formas de gobierno virtual y software libre. Son decisiones basicamente políticas. El tema es cómo articulamos un nuevo tipo de Estado para que pueda fortalecer un proyecto histórico de corte popular en estas nuevas condiciones internacionales. Lo otro, la negación del Estado, me parece que resulta de una suerte de pensamiento mágico que dificilmente lleve a buen puerto.

Continuará…

Una respuesta para “Notas sobre Liberación Digital: El Estado en la era de la información.”

  1. 25 de Mayo por la soberanía tecnológica y comunicacional! « Matias Lennie Dice:

    [...] la etapa del capitalismo global, la soberanía de los Estados-Nación ha sido relativizada. Competencias que antes le eran propias han sido ocupadas por otros actores. Los grupos económicos [...]

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