Vieja amistad, nueva alegría.

By Matias Lennie

Tunguele -por un tema de Eduardo Mateo- era la dirección de correo que en su momento usaba. El túnguele coco que, si no lo bailas, poquito a poco te vuelve loco, rezaba.
Fue cayendo en desuso, pero aguantó todos estos años. Por suerte. Husmeando porai me encontré con un par de direcciones de compas que son muy valiosos y que, en muchos casos, dejé de ver en los últimos tiempos. Algunos, unos tremendos fierrazos. De esos que marcaron épocas.

Les escribí comentándoles de este blog, a ver qué me planteaban. Como esto de los blogs no deja de ser nuevo y en permanente construcción, siempre es bueno saber cómo la ve gente a la que uno le confía.

La cosa es que, segunda alegría en poco tiempo, me escribió Nacho. Otro alto compañero. Fue una relación relativamente corta la que tuvimos. A veces sucede, vaya a saber por qué variables. Sin embargo, se generó un lazo que aún anda vivo. Una gran alegría realmente. “Para mi el cariño viene porque me di cuenta que había unos iguales a mi que no se creían por sobre los otros y estaban dispuestos a compartir para construir entre todos”. Espero seguir en lo mismo. Estos años nos han desfigurado mucho a todos. El contacto con el Estado y la política te da realismo, lo cual es necesario para cualquier proyecto, sea transformador o no, pero te marea, te hace muchas perder el norte. La clase política, esa contra la cual siempre batallamos, la de los intereses creados por encima de lo ideológico o lo programático, la que saquea al país en connivencia con los grupos económicos, tiene una lógica centrípeta. Te chupa. Hay que luchar permanentemente para no aceptar sus códigos, sus pactos, sus miserias. No es purismo, ni mucho menos. He escuchado demasiadas veces citar a Perón en este sentido: “Con la bosta también se construye”, disparan. Perón, para quien no está familiarizado con esto, escribió eso en Conducción Política. Uno construye una casa, pero no se fija si en los ladrillos hay barro o bosta. Bien, pero que quede claro: no lo dijo para aceptar cualquier cosa. Lo dijo para hacer hincapié en la necesidad de la organización como garante del proyecto. La organización es lo que hace viable construir con bosta y no perder los objetivos estratégicos.

La clase política nos viene dando una goleada a los que buscamos un esquema orgánico y nosotros citamos a Perón sin sentido, como para legitimar lo imposible de legitimar.

Volviendo. Con Nacho, todavía estabamos haciendo nuestra primeras armas militantes, lo que genera una relación muy especial.

19 y 20 de diciembre 2001

Cursamos juntos la carrera de Sociología hace años. 2002, concretamente, justo después de la Pueblada que nos marcó a todos. En su momento armamos un grupo de estudio que buscaba ser embrión de algo, una agrupación o algo por el estilo. Lo heterogéneo del grupo lo hizo volar por los aires, echando esquirlas hacia todos lados: una compañera terminó en el PTS, otra en el autonomismo, otro en Patria Libre (un fenómeno el gringo, por cierto)…

De Nacho no volví a saber a ciencia cierta en qué andaba. Cada demasiado tiempo nos cruzamos en alguna marcha, tal vez un llamado. Estuvo trabajando en la Ciudad de Buenos Aires, por lo que también tuvimos algún contacto por cuestiones gremiales, cuando yo estaba en el Instituto de Vivienda de la Ciudad. Pero nada estable. Supongo que cada uno estaría echando raíces y fortaleciendo su espacio de trabajo específico.

Por lo que me comenta, ahora está abocado a la formación de nuestra Juventud en cuestiones de Historia Latinoamericana Revisionista. Con las Madres. En las Cátedras Bolivarianas.

Seamos Libres, lo demás no importa nada!

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