A los cumpas: el territorio (II)

By Matias Lennie

“Cua, cua, cua. Io, io. Guau, guau, guau. Corococó. Uno sólo no hace mucho, pero todos juntos hacen un montón”

Me sonaba desde Brasil la canción. Saltimbanquis se llamaba. Chico Buarque la tocaba, y siempre creí que la había compuesto. Una suerte de Rebelión en la granja con música divina. No sabía cómo, pero estaba escuchándola de vuelta, ahora en castellano, acá, en Las Tunas. El taller de la mañana hizo una coreografía a base de la obra, que presentamos en el centro de Rincón de Milberg y en la carpa blanca docente. Muy buena. Lograban tener a una treintena de chicos cuasi organizaditos, muy contentos con sus interpretaciones.

Aquellos años eran difíciles, difíciles. Nos dolía la Patria que se nos moría todos los días de hambre, de olvido, pero nadie parecía hacer nada. Nadie quería hacer nada. El “no te metás”, reciclado para un marco democrático, había calado demasiado ondo. Nos cambiaron la subjetividad. El individualismo era pauta dominante, incluso en los sectores populares, siempre la última trinchera.

Fue demasiado en pocos años: el genocidio, el retroceso del proyecto popular, el vaciamiento del peronismo, la teoría de los dos demonios, la hiperinflación, las intentonas de golpe de Estado, la Tablada, la convertibilidad, la deuda externa, las privatizaciones generalizadas. No pudimos, como Pueblo, sintetizar tanto golpe y transformarlo en fortaleza.

gringo

Las Tunas había surgido de Rincón. Habían tenido similar origen otros centros como el CCT en Los Troncos. Si no recuerdo mal, también Gaviota en Carupá. Rupturas sucesivas que después quedaban con débiles formas de articulación. Sumados a algunos grupos “silvestres” más integrabamos el Encuentro de Organizaciones Sociales (EOS), conformando su Regional Norte.

El EOS era un espacio que buscaba la unidad en la diversidad. Es decir, que todos los grupos autónomos con perfil similar nos juntaramos para tener lineamiento militantes comunes. Tenía cierto despliegue territorial en Buenos Aires. En zona sur estaban los compas de Retruco, Auca, los autoconvocados de Glew, lo que luego sería el Movimiento de Trabajadores desocupados (MTD) de Solano. En zona oeste no recuerdo demasiado quienes estaban, pero ya habrá alguien que me lo haga presente. En Capital, había también grupos muy piolas, como Casa Cambalache, los Horneros, la Chispa, Aukache.

Creo no errar en los datos, pero puede ser que con los años me chifle un poco el moño.

En zona norte, como decía, estabamos los de Las Tunas, Rincón de Milberg, Los Troncos, Gaviota, San Fernando y Boulogne. En la mayoría de los casos, los militantes eramos universitarios y docentes que nos proponíamos trabajar con los sectores excluídos. Todos teníamos un perfil de trabajo territorial, salvo “Los Cumpas”, un grupo más de perfil artístico, que hacía murales, murgas.

Las discusiones pasaban centralmente por cómo organizarse para generar mayor participación popular. En un momento de tantísima apatía como aquel, no podíamos superar unas decenas de compañeros movilizados, con un discurso que poco tenía que ver con lo que habían logrado imponernos como cotidianeidad.

En los diferentes trabajos primaba en general una visión que priorizaba el desarrollo local, en el propio territorio, antes que la articulación con los otros grupos. Claro, al ser en general “ajenos” a los barrios (por procedencia), lo lógico era buscar tener más participación, antes que asumir una representación que no teníamos.

En mi caso personal, yo entendía que la cuestión de articulación entre los diferentes grupos era necesaria. En un momento de baja participación política y social, hay que fortalecer nucleos organizativos y ponerlos a trabajar en conjunto. Por eso, estuve siempre que pude presente en las reuniones del EOS, que era el espacio más propio que teníamos en este sentido. Sin embargo, las rispideces entre los grupos por historias cruzadas y desencuentros varios, hacía cuesta arriba la posibilidad de darnos marcos de unidad. Esto, sumado a la falta de experiencia política que en general teníamos.

Les dejo una nota del 2000, que hicimos los de Las Tunas para charlar en la regional. Creo que si tiene algo de valioso, es mostrar las contradicciones en las que nos manejabamos. No había propuesta superadora ni estrategia de poder. Era más una discusión de corte moral sobre cómo encarar la relación con los sectores más humildes, que todos entendíamos como actor de cambio. Demasiadas veces esa búsqueda se teñía de posturas clasistas, paternalistas, no populares…

los enfurecidos

Las Tunas, Semana Santa del 2000 – “Año de los caminantes”

BORRADOR DE CRÍTICAS CONTRUCTIVAS A LA REGIONAL ZONA NORTE DEL ENCUENTRO DE ORGANIZACIONES SOCIALES

Estas palabras apuradas, apretadas por el tiempo (al cual, dicho sea de paso, no hemos logrado, todavía, convertir en aliado, en un compañero…), quieren ser de crítica y de construcción, palabras de crítica fraternal, palabras que aspiran a la construcción de un horizonte amplio, común, palabras que son, hablando mal y pronto, de “buena leche” y esperamos que sean recibidas como tales.

Sabemos que hoy nos encontramos en la Regional Zona Norte del Encuentro de Organizaciones Sociales (RZNdEdOS por sus siglas) con un pata adentro y con una otra pata afuera (seguramente ustedes estarán de acuerdo con que estamos más afuera que adentro), y esto no es cosa de los últimos meses, sino, casi, desde la constitución misma de la RZNdEdOS. Causas y azares para esta posición “dentrofuerista” sobran, nombramos algunas sin un orden que indique prioridades y/o importancias, y asumiendo el riesgo tanto a ser mal interpretados como a olvidarnos de algo importante y/o prioritario (vale aclarar que cualquiera de estas posibilidades son involuntarias) :

  • Falta de comunicación entre los grupos, eternas confusiones y malos entendidos en las fechas, lugares y horarios de las reuniones (el ejemplo cúlmine sería la escuela que ¿reservó? Nalá para una fecha más que incorrecta)
  • Dificultades de los grupos que componen la Regional, nosotros quizás más que ninguno, para encarar trabajos en conjunto, aceptando otras formas de trabajo y de pensamiento, o sea aceptar las diferencias, asumirlas como algo positivo, que permita la pluralidad y el disenso y la búsqueda de lo que nos igual , conocerse y reconocerse mejor entre los grupos.
  • Cuesta respetar, muchas veces, los tiempos de los distintos grupos, pensamos que una decisión casi nunca es tan urgente como para pasar por encima de los tiempos de los grupos que componen la Regional, y muchas veces suceden este tipo de cosas.
  • Existen focos de interés diferentes con respecto a la Regional, al EOS y a los propios laburos barriales. Cada grupo tiene distintas prioridades en su trabajo, para nosotros, la mayor parte de nuestros esfuerzos, ideas y sueños están puestos en nuestro trabajo concreto en e barrio y en la organización del grupo, lo que en la práctica se traduce en que entre una actividad de la Regional y una actividad del grupo, priorizamos estas últimas. Creemos, además, que sería positivo que cada grupo explicite cuáles son sus expectativas para con el EOS y la Regional. No es que nosotros tengamos la posta, que sepamos qué es lo que hay que hacer; el no saber cómo encarar muchas de las cosas que planteamos es una de las razones más fuertes que nos mantienen en el EOS, el querer aprender de otros grupos y experiencias cómo se fueron y se van organizando los barrios. Porque nosotros nos vemos con muchas limitaciones, estamos bastante desorganizados como grupo, la inserción real, el trabajo en conjunto, con los vecinos es bajo (trabajamos de manera cercana con un círculo muy limitado de personas del barrio) y nos cuesta mucho generar más participación; mismo las actividades con los pibes son complicadas: trabajar desde la educación popular no es tan fácil, mantener orden en las actividades es casi una utopía. Otra limitación muy fuerte que encontramos es el aislamiento que significa trabajar en un barrio entre los miles de barrios que sobreviven en las mismas condiciones, y que sólo desde un barrio es poco lo que se puede cambiar fuera de él., en fin, todas estas limitaciones, creemos que es bueno compartirlas y trabajarlas en la Regional.

Estas cuestiones se enlazan con algo a lo que, quizás, sí le damos más importancia y/o prioridad cuando nos pensamos “dentrofuera” de la Regional. El problema es que vemos, a veces, que nuestras prácticas no siempre coinciden. Por un lado se habla de coordinarnos desde lo concreto, desde nuestro trabajo cotidiano en los barrios o donde sea que se desarrolle nuestra práctica, pero terminamos, la mayoría de las veces, realizando actividades que poco tienen que ver con el tan mentado laburo concreto, Creemos que las actividades de la Regional, en muchos casos, terminan siendo algo donde participamos los mismos de siempre (los “militantes”, los de “afuera del barrio”, “los ya convencidos”). Sin restar la importancia que tienen este tipo de actividades, no son nuestro enfoque de trabajo, sí nos interesa la Regional como un espacio donde podamos intercambiar problemáticas comunes, donde podamos aprender del trabajo de los otros, donde podamos generar espacios de encuentro e intercambio entre los vecinos de nuestros barrios, donde podamos intercambiar las experiencias culturales y educativas que existen y/o desarrollamos, donde podamos trabajar la problemática de las tierras desde un intercambio concreto de experiencias, visiones y caminos posibles a seguir, junto con y desde los vecinos (por ejemplo que vecinos de Arroyo se acerque a Las Tunas para contar el problema del barrio o viceversa), donde podamos buscar nuevas formas de organización política y social que nos permitan organizarnos desde la gente, procurando la máxima participación, horizontalidad y democracia posibles, un lugar donde podamos encontrar caminos de lucha distintos a los ya conocidos y transitados.

Resumiendo (y reiterando), lo que nosotros vemos y pensamos es que en la Regional no se trabaja desde las prácticas concretas, por lo menos desde nuestras prácticas (apoyo escolar y educación popular, intercambios concretos de los vecinos por las tierras, encuentros entre los jóvenes de los barrios, encuentros de murgas, obras de teatro de y para los pibes, etc.).

Sabemos que estos planteos pueden no ser bien recibidos por los compañeros, no es esa la intención, lo que queremos es, simplemente, plantearles nuestras dudas, nuestras preguntas, nuestros pensamientos…

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7 comentarios para “A los cumpas: el territorio (II)”

  1. camacho Dice:

    breve aunque muy lograda semblanza de la militancia en la zona norte del gran buenos aires durante los tardíos 90 e inicios de los 2000. que baschetti vaya archivando para futuras publicaciones.
    un abrazo fraternal y a ver cuándo aparezco en las memorias.

  2. matiaslennie Dice:

    muchas gracias, compañero. Espero poder hacerlo más extenso y sumar a los tantísimos con los que hemos contruido esta historia.

  3. camacho Dice:

    había también en la zona norte un trabajo barrial en la zona de la Estación Montes del FFCC belgrano. eran cumpas que estaban relacionados con “los del barrio obrero ferroviario de boulogne”. en diciembre de 1998 la recuperación de la unidad básica de la jp en munro, rebautizada “casa de la memoria y la resistencia jorge nono lizaso”, nos encontró a todos estos grupos, junto a otras organizaciones sociales, políticas y de DDHH, aunando esfuerzos para la reconstrucción y defensa de un importante patrimonio histórico de la militancia zonal.

  4. La casa de la memoria y la resistencia Jorge Nono Lizaso. « Matias Lennie Dice:

    [...] ver que había quedado casi intacta, con las consignas en las paredes, algún que otro afiche. Como me señala un compañero, esto unificó a gran parte de la militancia de zona norte durante esos años. Recordar a los [...]

  5. camacho Dice:

    otro suceso militante significativo fue una marcha de universitarios y terciarios a la quinta presidencial creo que allá por el 96, convocado por el movimiento universitario de base, nucleamiento de breve existencia que a partir de esa movida canalizó militancia hacia los barrios de la zona norte, nutriendo muchas de las experiencias nombradas.

  6. A los cumpas: el territorio (III) « Matias Lennie Dice:

    [...] los cumpas: el territorio (III) La experiencia del Encuentro de Organizaciones Sociales (EOS) se diluyó en si misma. No sirvió para organizarnos autonomamente, como un nuevo actor [...]

  7. Centro popular de desarrollo General Guemes. « Matias Lennie Dice:

    [...] trabajo tiene sus raíces en la situación política y social del año 1997. En esa época el neoliberalismo estaba en pleno auge y Carlos Menem era presidente por segunda [...]

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