La experiencia del Encuentro de Organizaciones Sociales (EOS) se diluyó en si misma. No sirvió para organizarnos autonomamente, como un nuevo actor político-social, aunque haya generado lazos diversos que después servirán para experiencias más acotadas, restringidas.
Sigo creyendo, como empecé a pensarlo en aquel momento, que lo que falló fue la falta de una política propositiva. No se lograron consensos básicos, más allá de una cuestión de corte quasi-metodológico, como es la necesidad de tener un tipo de estructura horizontal, participativa. Sin duda es una buena premisa, pero esa no puede ser una política integral, a largo plazo, desde donde convocar al profundo cambio social que todos queríamos. Sin política definida, las discusiones secundarias afloraban y empantanaban todo. Para la crisis del 2001, donde el EOS podría haber jugado en la coyuntura en forma coordinada, poco quedaba de todo esto. Los que nos fuimos encontrando en las varias barricadas que esta ciudad había generado, lo hicimos de manera más bien espontánea.
En el EOS, es cierto, había algunos grupos que tenían una política más definida. De Zona Norte, los compañeros de Malón, los de Rincón de Milberg con algunos pedazos que quedaban del Movimiento Universitario de Base (MUB), Los Cumpas y otros grupos más, tenían planteos más claros, que en general reivindicaban la experiencia del peronismo revolucionario como cuna. No dejaban de tener trabajo social en los barrios, pero entendían el techo que éste tiene si no contiene un trasfondo político.

En Las Tunas, la discusión no pasaba los límites del barrio. La idea era fortalecerse en lo micro, en lo local, para desde ahí generar el cambio articulando con otros actores similares. Una concepción inspirada en las comunidades autónomas zapatistas, que en pleno conurbano bonaerense, por supuesto, no podía funcionar. Se desestimaba la articulación que no fuese estrictamente concreta. La política la teníamos como uno de los supuestos del trabajo, pero esto no se explicitaba demasiado. Era más un código interno que una práctica consecuente. Para principios del 2001, con Lisandro propusimos abrir otro centro social, en un barrio aledaño. Transcribo la propuesta, que terminó no realizándose, porque creo que refleja parte del espíritu del momento, más allá de errores y desaciertos. El primer texto está escrito por Lisandro, el segundo es la propuesta que ambos hicimos al plenario, el tercero, finalmente, es mío. Es una pena no tener las respuestas. Fueron orales en el plenario. Espero encontrar alguna memoria donde estén puestas.
Nuevo Centro
La coyuntura social actual esta caracterizada por la desmovilización y perdida de interés de los vecinos hacia la construcción de una alternativa social y política. Si bien existen indicios de que esta situación comienza a revertirse, no pueden esperarse cambios significativos para los próximos años.
Los vecinos dispuestos a cambiar la realidad son pocos. Esto nos indica que debemos utilizar esta etapa para profundizar el trabajo con ellos y ayudarlos a convertirse en militantes sociales y referentes del barrio, que se transformen realmente en formadores de formadores.
Nuestra tarea no puede ser reemplazar a los vecinos en el trabajo cotidiano ni en las tareas de dirección y coordinación. Sino, resultaría contrario a nuestro principio de consideralos como protagonistas de su propia construcción.
Actualmente el centro cuenta con 25 compañeros de afuera de barrio y 10 vecinos. El análisis, fundamental, es establecer si ese núcleo participaría aunque solo fueran 10 los compas “de afuera”. En mi opinión la respuesta es un rotundo sí.
¿Podría sostenerse el numero actual de actividades? No, pero podrían trasladarse, en parte, a otro barrio y así ganar la participación de otros 10 vecinos, con los cuales se trabajaría en “el salto cualitativo” de su militancia barrial, logrando que ellos se apropien de las actividades, respaldados por una organización.
De esa manera, cuando aumenta la movilización, existen compañeros del barrio con la suficiente capacidad teórica y practica para aportar ideas y decisión.
Propuesta de Nuevo Centro
Luego de cuatro años de trabajo en las Tunas, nuestra organizacion necesita llegar a otros barrios(a la vez que empezar a pensar en abrir otros frente de trabajo, y conformarnos como una organizacion mas importante, y con mas fuerza). De esta manera, se abre la posibilidad de ampliar y construir nuevos vínculos, partiendo de concebir la participación de los vecinos como una relacion no-directa con la cantidad de compañeros trabajando. Esto es, que si hay 10 de nosotros la movilizacion no sera el doble que si fueramos 5 (y hasta, por lo que es la dinámica de un barrio, sucede muchas veces en sentido contrario).
Por lo tanto, nuestro trabajo como organizacion, es mas productivo cuantos mas barrios abarquemos (para tener una mayor zona de influencia, y la capacidad para encauzar momentos de mayor participación popular). Por supuesto que reconociendo como limite el financiamiento y la capacidad de sostener ciertas actividades, y sin poner a tambalear todo el trabajo que ya hemos hecho.
El nuevo centro trabajaría en plena coordinación con Las Tunas. La elaboracion de proyectos educativos, la revista, reclamos y problematicas puntuales, nodos de trueque, etc. serían experiencias unificadas por nuestra organizacion.
La apertura del nuevo centro, con pocos compas como responsables, nos va a posibilitar analizar en la practica u comparativamente, si no existe un efecto de reemplazo de vecinos por estudiantes, siendo contraproducente que nosotros sostengamos, en un proceso paulatino, tareas operativas que si o si deberían estar garantizadas por los vecinos (Desayuno y merienda o colaborar con la limpieza, el mantenimiento general, las clases de apoyo, etc.).
Esta característica es aun peor para nuestro trabajo cuando son actividades con más peso político y organizativo.
La incorporacion de actividades sera paulatina. En lo que respecta al funcionamiento cotidiano del centro, se propondran actividades que deberan ser cumplidas o apoyadas por los propios vecinos, como por ejemplo el desayuno/merienda, construcción, talleres, limpieza, olla popular, festejos, etc. Bajo el principio de que si no es de esta manera entonces no se hace.
Posteriormente y analizando la madurez y capacidad de organización que se vaya adquiriendo, las actividades más complejas (Taller de madres, Adultos, Jovenes, Nodo de trueque, etc.) seran abordadas por uno o dos responsables con el respaldo de toda la organizacion, que las planificará en conjunto.
El primer grupo de actividades concretas (objetivo para los primeros 6 meses) podrían ser:
+Clases de apoyo. Para una cantidad de chicos acorde al espacio fisico y la capacidad de los compa.
+Desayuno/Merienda. Como se ha señalado, sólo si es a cargo de los vecinos.
+Visita de los nuevos compañeros vecinos a las Tunas.
+Produccion y distribucion del Eco, o alguna revista similar (deberíamos discutirlo en su momento), que ya no sería solo de las Tunas.
La segunda etapa, dentro del primer año, analizados y cumplidos los objetivos anteriores, podrían ser:
+Conseguir una casa propia, si es posible con recursos generados por el mismo barrio.
+Establecer un Nodo de Trueque.
+Ampliar las actividades culturales y festivas.
Creemos que para abrir un nuevo centro no se necesitan mas que cuatro compas que se hagan responsable de cada actividad o frente de trabajo, y que esten realmente comprometidos con el proyecto.

Aclaración a la propuesta
Gente.
Una moción de orden. Me parece que primero habría que saldar la discusión de si vemos como positivo la apertura de otro centro; por un lado, porque esto tiene que ver con una concepción política (que tal vez sea compartida por muchos de los que defendieron que no se abra “en este momento”, pero para ellos va la parte de más abajo) en la que se cree que en la coyuntura hay que expandirse para generar “nucleos organizativos” de 10-15 vecinos, en vez de apostar al crecimiento en un sólo barrio. Por qué? Porque hay condiciones objetivas que hacen que en este momento no haya movilización popular. Es posible que en unos años se revierta la situación, y me parece que al pensar si abrir o no otro centro hay que apostar a ese momento.
No es que uno no pueda hacer nada hasta que llegue, ojo! Lo que sí puede hacer es, justamente, formar a los grupos de referentes barriales, y seguir trabajando desde los temas concretos del barrio para que este “nucleo organizativo” se amplíe y vaya ganando legitimidad en el barrio donde se trabaja. Por otro lado, se dice que no es el momento, y cuándo
sería? Me parece que esto es desviar la discusión, porque siempre hay un imposible por el cual no se puede abrir un centro; los espacios de los compas que se van tendrán que ser ocupados por otra gente, y en el barrio nuevo, si hace falta, se irá a buscar gente de afuera (tratando de que sea siempre poca). Me parece que hay que poner mucho trabajo, sobretodo al inicio, pero no es para nada imposible abrir un centro con 4 compas; lo que pasa es que vendría encarado por otro lado: con los chicos, como ya se dijo, se trabajaría con un número reducido, y con los adultos se trabajaría desde temas puntuales del barrio (es decir, no habría todavía, actividades propias del centro para que los vecinos se acerquen), salvo que se vea como una necesidad.
Etiquetas: articulacion territorial, centro cultural, desarrollo local, encuentro de organizaciones sociales, los cumpas, Malon, Movimiento universitario de base, mub
Octubre 25, 2007 a las 2:55 pm |
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