Democracia participativa, social y orgánica.

Un compañero me alertó sobre mi post de ayer, diciéndome que quedaba desdibujada la concepción democrática que siempre sostuvimos desde nuestra militancia, al plantear que era una cuestión “quasi-metodológica”. Ta´ bueno… Vamos a comentar un poco más entonces.

Primero, “Instituciones y Democracia”: algunos aspectos para introducir el análisis del tema. Después, “la Democracia en las organizaciones populares”, ya que ahí es donde, en gran parte, se gestan las nuevas formas de participación que buscamos.

Instituciones y Democracia.

Lo primero que sería bueno señalar son algunos aspectos fundamentales desde una concepción popular e incluyente sobre la Democracia. Alguien dijo que la Democracia, para ser realmente tal, debe ser participativa, social y orgánica. Comparto totalmente.

La participación implica una lógica de construcción abarcadora, que busca que el centro de decisión no esté en el acuerdo entre camarillas, sino en los consensos colectivos. Una cosa poco discutible, ni por los autoritarios, que suelen encubrir su proyecto.

El caracter social de la Democracia, por otro lado, supone concebirla en términos integrales, no simplemente institucionales. En los países dependientes como el nuestro, en general las instituciones democráticas han sido construidas sin tomar en cuenta esta característica. Por el contrario, el aspecto formal se ha comido el contenido real, en una omisión buscada que le da a dichas instituciones características clasistas, racistas, excluyentes, segregantes. La idea de que votar cada cuatro años implica ejercer tu “capacidad democrática” restringe la creatividad ciudadana y la potencialidad del conjunto. Los aspectos económicos y sociales (englobando aquí la cuestión cultural, ecológica, etc) son escindidos de los políticos en su faz estatal. Para ser más concretos: con excluídos y explotados -esos términos que, Ay! ciclicamente caen en desuso- no existe Democracia posible. Condiciones de vida dignas y justas para todos son requisito ineludible de un proyecto como el planteado. En nuestra Argentina, hace más de dos décadas que hemos recuperado las instituciones y sin embargo los índices de distribución de la riqueza, pobreza e indigencia, el patrimonio nacional, el ecosistema, la depredación de recursos (hidrocarburos, soja y minería, por ejemplo) van para atrás. Con recuperaciones ciclicas, cierto, que en general no vuelven a los standares anteriores.

Mafalda

La organicidad hace referencia a la institucionalización de esa participación económica, social, política y ecológica. Porque creemos en las instituciones, no se vaya a creer lo contrario! Pero, claro, no creemos en estas instituciones. En la Argentina, por ejemplo, rige la constitución de 1994, creada en la oscuridad por el contubernio del Pacto de Olivos con hegemonía menemista. Más allá de la discusión al respecto de determinadas figuras jurídicas que no aparecían en las anteriores ediciones, lo concreto es que esta es una constitución de corte demoliberal, donde las políticas centrales que asegura abortan la posibilidad de avanzar en una Democracia Integral. La privatización y la descapitalización nacional son partes esenciales de la misma, la regresividad en el reparto de la renta va de la mano. No hay posibilidad de avanzar en un verdadero proyecto de cambio con esta constitución. No es raro que en Iberoamerica, soplando vientos de cambio, existan tres procesos constituyentes en danza: Bolivia, Venezuela y Ecuador. Como hemos dicho, una constitución (todas las instituciones de un determinado modelo) reflejan una determinada correlación de fuerzas entre el proyecto transformador y el proyecto retardatario en una sociedad específica.

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Una respuesta para “Democracia participativa, social y orgánica.”

  1. Coyuntura y conflicto agropecuario. « Matias Lennie Dice:

    [...] Humanos. Por el contrario. Apunto, simplemente, a pensar un esquema integral que garantice una democracia participativa, social y orgánica como base del [...]

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