Se perdió una batalla pero no la guerra. Parece ser una frase de circunstancia pero esta vez es lo que mejor gráfica la actual situación venezolana. Es evidente que, para quienes apoyamos siempre a esta Revolución bolivariana que supo conseguir el bravo pueblo de este paÃs, lo ocurrido el 2 de diciembre es un golpe doloroso. No admitirlo serÃa faltar a la realidad y adoptar una actitud autista con la que no comulgamos, pero de allà a convertir este revés en una tragedia hay un gran abismo en el que no estamos dispuestos a caer.
Si hay algo que debe ser rescatado de la jornada electoral ejemplar que vivió el pueblo venezolano es precisamente su opción por la reafirmación de la democracia participativa que supo introducir a punta de esfuerzo el presidente Hugo Chávez.
Todos estos años de su mandato y ni qué decir estos últimos meses, el imperialismo y sus sostenedores locales e internacionales, han tratado de demostrar que lo de Venezuela es una dictadura, que en este paÃs se violan libertades y derechos. A esto han contribuido los grandes medios del continente y por supuesto las cadenas estadounidenses y europeas. Sin embargo, el desarrollo del acto eleccionario del dÃa 2 y su epÃlogo, mostrando a un Consejo Nacional Electoral ejemplar y un presidente explicando meridianamente a su pueblo que por encima del circunstancial resultado negativo lo que se habÃa salvado es la forma de hacer polÃtica de su gobierno en cuanto a transparencia y credibilidad de todo lo actuado. Cuando Hugo Chávez se entera de que el resultado negativo es irreversible, decide no sacrificar todo lo andado por obtener una victoria pÃrrica (como sà hizo la oposición, quien trató de desestabilizar el paÃs en todo momento) y pone nuevamente a Venezuela en un lugar de privilegio en cuanto al respeto de la decisión soberana de un pueblo. No es poca cosa en los tiempos que corren.
Ni dictador ni dictadura, Venezuela se respeta y esto la convierte en una nave blindada e invencible que surca los mares de la Patria Grande y la Revolución Latinoamericana. Con su ejemplo de no renegar de los principios, expresado por Chávez en su discurso en el que siguió defendiendo la necesidad de llevar adelante los puntos expresados en la Reforma Constitucional , el Comandante da una lección de cómo se combate el oportunismo y el facilismo. Con la apelación hecha a su propia base en el sentido de que la lucha continúa y que es evidente que hay que realizar oportunas y necesarias correcciones para poder rescatar a esos tres millones de votos que, siendo chavistas, ahora se quedaron anclados en la abstención, pero que de ninguna manera han sido cooptados por la oposición, Chávez da la pauta de que está dispuesto a seguir al mando de un proceso que recién empieza. Como siempre, va a la pelea y pone el cuerpo, a diferencia de otros polÃticos del continente que son campeones de la especulación.

Por supuesto que no todo lo ocurrido es culpa de la campaña siniestra que montó la oposición en estos meses, ni tampoco de la ofensiva brutal llevada a cabo por el imperialismo estadounidense contra quien ha osado desafiarlo en nombre de todos los humildes y rebeldes del continente y del Tercer Mundo. Quedarse con esa única causa seria mentirnos a nosotros mismos y nos llevarÃa a seguir cometiendo errores imperdonables. Hay muchas cosas que seguramente habrá que corregir y eso será tarea fundamental de los propios militantes revolucionarios bolivarianos. Algunas de estas fallas ya venÃan siendo percibidas por las bases que en innumerables ocasiones le hacÃan saber al máximo lÃder sobre la actuación de burócratas, corruptos y retardatarios que ponÃan en peligro las innumerables conquistas logradas por la Revolución. Y fue precisamente Hugo Chávez quien más puso oÃdo a estos reclamos y trató de reencauzar el camino.
Precisamente estas reformas ahora vetadas tenÃan que ver con lograr un marco polÃtico e institucional que permitiera construir un edificio sólido y generar en la población las autodefensas frente a los enemigos que suelen colarse en las propias filas de la Revolución y aquellos que inalterablemente conspiran contra el proceso desde el exterior. Esto, que ahora parece fácil decirlo, es evidente que no fue suficientemente explicado a quienes deberÃan ponerlo en acción, y además hay que tener en cuenta cuánto hizo y cómo actuó la derecha reaccionaria venezolana para generar una matriz de opinión falsa sobre lo que significarÃan los cambios sustanciales propuestos por el Presidente. Allà están los innumerables ejemplos de que “el Estado se apoderará de tus hijos”, o “te van a quitar propiedades, coches, etc”, o que lograron generar un ambiente incierto a través de maniobras de desabastecimiento, haciendo faltar la leche y otros productos lácteos en el último mes. La campaña caló más hondo de lo que podamos imaginar y eso también sirvió para generar una de las variantes de la derrota del SI.
Ahora se abre un tiempo de debate interno dentro del propio gobierno venezolano y en las filas de la Revolución. No dudamos que la conjunción del liderazgo indiscutido de Hugo Chávez con el concurso de la militancia más fiel y comprometida (no aquella que se cree que ser chavista es ponerse la boina roja más grande o sacarse la foto con el Presidente), reconduzcan sabiamente este accidental revés y lo conviertan en el correctivo necesario que permita que a corto plazo que el cielo vuelva a iluminarse de victoria.
Por último, una muy necesaria aclaración: ahora caerá encima del gobierno revolucionario bolivariano de Venezuela (y seguramente de sus aliados dentro del campo de la Alternativa Bolivariana de las Américas y el Caribe -ALBA-) una ofensiva en toda regla. Habrá que prepararse para escuchar a los Bush, RodrÃguez Zapatero, Uribe, Alan GarcÃa, Bachelet, Felipe Calderón e inclusive a aquellos que se dicen “progresistas”, embistiendo contra este proceso, desaconsejando su fórmula, incidiendo perversamente en el camino seguido, y ofreciendo fórmulas “salvadoras” y desestabilizadoras. Frente a ellos y sus miserias, debemos fortificar nuestra adhesión incondicional a la Revolución que encabeza Hugo Chávez. Es precisamente en este momento, en que la solidaridad revolucionaria debe ponerse a prueba, y no dudamos de que tanto los movimientos populares, como los pueblos que saben cuánto se ha avanzado con esta hermosa alianza entre Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otras naciones del continente, estén dispuestos a defender lo alcanzado hasta las últimas consecuencias. Si el imperialismo yanqui es nuestro enemigo principal, hoy Venezuela Bolivariana es nuestra hermana más querida y respetada. A tenerlo en cuenta y a levantar el ánimo que sólo se ha perdido una batalla, y eso en la historia de los pueblos es algo asà como un simple peldaño en una muy larga escalera.
Por Carlos Aznárez.
Director de Resumen Latinoamericano.
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