Días movidos.
La rancia oligarquía.
Semana Santa. 24 de Marzo. El paro del campo buscando el desabastecimiento y la acaparación para formar precios monopolicamente. Una política feroz, sanguinaria, marcadamente anti-popular. La inflación dando vueltas. Todo está demasiado cargado de simbolismos, es cierto, pero sobretodo de intereses concretos. Los de siempre quieren ocupar el espacio público, marcar la agenda política, recuperar lo que ni siquiera perdieron.
Ganacias del Campo.
Los grupos concentrados del campo están generando ganancias absolutamente extraordinarias. Commodities varios, con la depredadora soja a la cabeza, dan buenos márgenes, incluso con retenciones. Hasta ahora, estos son los vencedores del modelo. Decir lo contrario no puede surgir de datos de la realidad. Mucho menos plantear que este país se está convirtiendo en Cuba, que los Montoneros están en el gobierno, que Kirchner es Chavez, que…
Con la oligarquía no hay ninguna posibilidad de alianza. Está manchada de nuestra sangre. Acribilló la población montonera del interior; destruyó a las comunidades autóctonas en la conquista del desierto; fusiló obreros en la semana trágica y la rebeldía patagónica; bombardeó la plaza llena de civiles para derrocar la democracia popular; persiguió, encarceló y torturó en los sucesivos golpes de Estado. Todo para garantizar la dependencia y sus negocios. Para esta gente, la pobreza es el negocio.
Se equivoca la Federación Agraria al hacerle el juego. No se puede caer en esa.
El caldo de Cultivo.
El eje de la economía no está puesto en el mercado interno. El tipo de cambio competitivo genera mayores puestos de trabajo, pero estos son reflejo de la política monetaria, no de un ciclo progresivo de valorización de las cadenas productivas locales mediante el desarrollo tecnológico y el aumento de la capacidad de consumo popular. La redistribución de la riqueza es una consigna que no se plasma en la realidad.
Sobre esto se monta la oligarquía para encarnar sus reclamos. De ahí la real espontaneidad de la protesta de ayer, lo peligroso de la situación. Lograron generar un bloque común con bases de apoyo que debieran estar del otro lado.
Porque las retenciones -a las cuales no me opongo- son un mecanismo distorsionador. No es la junta nacional de carne y granos. No es el IAPI y el monopolio del comercio exterior. Por el contrario, las retenciones -he aquí el problema- terminan recayendo sobre los pequeños y medianos productores, mediante el traspaso de costos que hacen los grandes pooles del campo, quienes comercializan a gran escala, tanto a nivel nacional como internacional.
Es una medida que debiera tener características extraordinarias, acompañada de otras cuestiones simultáneas.
Debiera decir reforma agraria, porque no hay ninguna posibilidad de generar un verdadero cambio social sin democratizar el suelo.
Debiera decir nacionalización de los recursos naturales, porque los campesinos pobres, arrasados por la minería, la soja y el desmonte, ahí no tendrían ninguna duda de quién es el enemigo.
Pero no, no. No es cuestión de ser maximalista, de pedir lo imposible. Ya aprendimos que pedir lo imposible es una linda consigna para pintar una pared, pero si uno se la cree, termina mal. En tiempos de real-politik lo único que podemos pedir es un esquema impositivo más progresivo, que no grave el consumo y la producción sino las ganancias. Como en todo país en serio. Como en Europa o gringolandia. Esto ya sería un buen avance.
Etiquetas: dictadura, junta militar, semana santa, alfonsin, 24 de marzo, 1976, proceso de reorganizacion nacional, inflacion, desabastecimiento, cristina kirchner, commodities, campo, carbap, coninagro, sociedad rural, oligarquia, federacion agraria, politica monetaria, reforma agraria, nacionalizacion de los recursos naturales, esquema impositivo, junta nacional de granos y carne, iapi, monopolio del comercio exterior

Marzo 26, 2008 a las 4:40 pm
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